Reconocer la importancia de los textiles
La importancia de los textiles en la decoración de invierno es innegable. Cojines y mantas con texturas suaves y esponjosas, como el borreguito o el tejido furry, se convierten en aliados cruciales para añadir calidez y sofisticación a los espacios.
La recomendación es cubrir sofás y sillas con estos materiales, al mismo tiempo que se incluyen cortinas y visillos. Estos, además de proporcionar privacidad, añaden calidez y aíslan del frío exterior. También existen algunas opciones de decoración de puerta en invierno en forma de textiles que se pueden utilizar.
Llenar las estancias de color
El invierno, caracterizado por su paleta de colores fríos y apagados, puede contrarrestarse añadiendo tonalidades cálidas a la decoración. Los colores amarillos, naranjas, rojos y ocre aportan una sensación de calidez y confort a los espacios.
Es aconsejable complementar estos colores con elementos decorativos en tonos verdes y morados, sin subestimar el poder del blanco, que ilumina y refresca los ambientes invernales.
Colocar alfombras: las protagonistas en la decoración invernal
Las alfombras desempeñan un papel fundamental entre los adornos de invierno, ya que no solo añaden un toque de elegancia, sino que también proporcionan aislamiento térmico, lo cual resulta especialmente útil en zonas como Madrid o Barcelona, donde el frío invernal puede ser muy intenso.
Por ello, optar por alfombras tupidas y mullidas que ayuden a aislar el suelo del frío y mantengan el calor en la habitación es una decisión acertada. Con respecto a las tonalidades ideales para las alfombras durante esta temporada son el blanco, el gris y los azules oscuros.
No olvidar la ventilación adecuada
A pesar de la necesidad de mantener el calor en casa durante el invierno, la ventilación adecuada es esencial para garantizar la calidad del aire interior. Por tanto, se recomienda aprovechar los momentos en que el sol brilla para abrir las ventanas durante 5 a 10 minutos al día, puesto que esto permite renovar el aire sin perder el calor acumulado en el interior.