Probablemente, ya hayas visto este tipo de pintura en alguna ocasión, ya que es el más común para pintar interiores. Lo especial de estas pinturas, más allá del estilo tan particular que aportan, radica en que se trata de pinturas lavables después de su secado.
Esta característica te puede hacer la vida mucho más fácil en caso de que la utilices en una pared que sabes que se puede ensuciar con facilidad y no tienes la intención de repintar una y otra vez. No obstante, ten en cuenta que se trata de pintura disolvente al agua, por lo que debes asegurarte de que se ha secado completamente antes de limpiarla.
Además, pueden ser acrílicas y vinílicas. Esto las hace perfectas para cualquier superficie, así que no tendrás que preocuparte por la compatibilidad que puedan tener con tu tipo de pared.
Por otro lado, es recomendable que optes por la pintura plástica acrílica si te interesa su poder de resistencia al moho y los efectos del sol. Por el contrario, si necesitas pintura que brille por su versatilidad, la vinílica es tu mejor opción, ya que le da un toque satinado a tu hogar. Como beneficio extra, su aroma es casi indetectable, por lo que pintar paredes resultará más agradable.