Consejos para limpiar tu chimenea

Con la llegada de los meses fríos, encender la chimenea y pasar un rato junto a ella, entrando en calor mientras tomas algo o lees un libro es uno de los grandes placeres de la vida. De hecho, está entre las mejores ideas para decorar el salón. Pero una chimenea sucia también puede ser un quebradero de cabeza. Una chimenea limpia no sólo es importante para que funcione bien, sino también para garantizar tu seguridad y prolongar su vida útil.

Sigue leyendo para descubrir consejos prácticos que te ayudarán a mantener tu chimenea en óptimas condiciones, trucos par

¿Por qué se ensucia el cristal de la chimenea?

Flujos de aire inadecuados, combustiones lentas… Hay varias razones por las que se ensucia el cristal de la chimenea, y sabemos que es frustrante que lo haga más a menudo de lo que te gustaría. Sin embargo, hay tres razones principales y también habituales que están relacionadas con la falta de calor en la chimenea en un momento crucial de la combustión. Te las explicamos:

  • Si tu chimenea es antigua, puede que la puerta no selle correctamente y que el aire que entra genere una especie de puntos fríos en el cristal que, a su vez, hacen que se formen grupos de hollín. Para solucionarlo, lo más conveniente es que sustituyas la puerta por una que cierre bien para evitar que esto suceda.

  • También puede que se ensucie el cristal de la chimenea porque no la manejamos bien. Lo que mantiene limpio el cristal de cualquier chimenea es su temperatura. Si está lo suficientemente caliente, el carbono se quema antes de llegar a adherirse. Si enciendes la chimenea por primera vez, debes dejarla al menos 20 minutos para alcanzar la temperatura ideal, aunque algunas necesitan aún más tiempo.

    Debes dejar la chimenea encendida al máximo hasta que se hayan quemado todos los depósitos de carbono del revestimiento y el interior esté limpio. Entonces, puedes empezar a bajar el fuego. Si añades leña fresca, sube un poco el fuego para conseguir una buena llama y después bájalo de nuevo. Y si el cristal se ennegrece, sube un poco el fuego para que se quemen todos los gases.

  • La razón más habitual por la que el cristal de la chimenea se ennegrece es que la madera esté húmeda. En muchas ocasiones, el nivel de humedad de los troncos es mucho mayor en el interior, por lo que arden bien al principio pero, llegada una temperatura, empieza a hervir el agua y el vapor apaga el fuego. Así que, para evitar esto, asegúrate de que compras la madera en un proveedor de confianza y de que los troncos están convenientemente secos.

¿Cómo limpiar la chimenea por fuera?

Se habla mucho del interior, pero también es importante saber cómo limpiar la chimenea por fuera. Esto no solo hará que se mantenga agradable estéticamente, sino que contribuirá a que siga funcionando sin problemas durante mucho tiempo.

A la hora de elegir con qué limpiar la chimenea, te recomendamos que te hagas con un cepillo de cerdas, un cubo, un paño o esponja y toallas para secar.

Antes de empezar, deja que la chimenea se enfríe por completo y asegúrate de que no tiene cenizas ni otro tipo de residuos. Es decir, es preferible que antes de limpiar la chimenea por fuera la hayas limpiado bien por dentro. Para evitar manchas en muebles, paredes o suelo, puedes proteger las áreas cercanas con plásticos o papel de periódico.

Utiliza un paño seco o una aspiradora para quitar el polvo y la suciedad superficial. Si te preguntas con qué limpiar el cristal de la chimenea, es muy sencillo: mezcla vinagre y agua caliente en un cubo. Esa será tu fórmula mágica. Sumerge el cepillo o una esponja en la mezcla y frota suavemente el exterior de la chimenea. Es mejor si lo haces por secciones pequeñas para evitar que el agua con vinagre se seque antes de retirarla. Cuando termines, utiliza un paño limpio húmedo para terminar de limpiar la zona y después seca con una toalla.

Si las manchas son profundas y no saltan a la primera, puedes dejar reposar la mezcla unos minutos o utilizar un limpiador a presión que arranca la suciedad más duradera.

Asegúrate de limpiar la chimenea por fuera de manera regular, sobre todo durante los meses más fríos en los que la utilizarás casi diariamente. Si tu chimenea es de exterior o está en contacto con el aire libre, puedes aplicar productos protectores específicos.

¿Cómo limpiar la chimenea por dentro?

Las chimeneas son, sin duda, muy especiales. Dan un toque muy acogedor y familiar a tu hogar. Pero, para que funcione correctamente y no te suponga más trabajo del esperado, es importante saber cómo limpiar la chimenea por dentro.

Sobre cómo deshollinar una chimenea que use troncos te hablamos en la siguiente sección. Aquí, te explicamos cómo limpiar distintos tipos de chimenea:

  • Chimenea eléctrica. Este tipo de chimeneas son las más sencillas de limpiar, porque no producen gases y apenas se ensucian. Así que, como cualquier mueble, solo tendrás que quitar el polvo y limpiar el cristal y las piezas metálicas. Asegúrate de desenchufarla primero y cepilla el polvo y los residuos del ventilador. Después aspira el interior y limpia el cristal. ¡Facilísimo!
  • Chimenea de gas. Aunque sea una chimenea de combustión, el gas quema de manera mucho más limpia que la madera, lo que hace más fácil limpiarla. Como suelen tener bastantes piezas, te recomendamos que hagas una foto antes de desmontarla. Apágala, aspira los restos, cepilla en seco el interior, pasa la aspiradora y después limpia el cristal.
  • Chimenea de pellets. Las chimeneas de pellets deben limpiarse semanal o incluso diariamente, retirando la ceniza y raspando el recipiente de combustión. También es recomendable realizar una limpieza a fondo una vez al año, cuando finalice la temporada de uso. Para la limpieza diaria, quita el brasero y aspira los restos de ceniza utilizando también un pincel para las esquinas. Si hay incrustaciones, limpia a fondo todos los orificios y la rejilla con un paño húmedo y productos específicos.

¿Cómo y cuándo hay que deshollinar una chimenea?

Quizá no lo tengas en mente, pero deshollinar una chimenea es de lo más importante para su perfecto funcionamiento. Con el paso del tiempo, es muy normal que tu chimenea acumule grandes cantidades de hollín o creosota, que se obstruya por residuos o incluso telarañas y nidos de pájaros. Además, el humo y los gases nocivos como el monóxido de carbono que se generan durante la combustión deben escapar fuera de tu casa, y una chimenea limpia y sin obstáculos es lo que garantiza que así lo hagan y que no vuelvan a entrar en la vivienda ni se produzcan incendios.

Cuando se trata de deshollinar una chimenea, se suele aconsejar que se haga al menos dos veces al año si se trata de chimeneas de madera o una vez al año si es una chimenea de combustible sin humo. Los mejores momentos para deshollinar la chimenea son justo antes del inicio de la temporada fría y un tiempo después de haber usado la chimenea por última vez.

Aun así, si quieres saber con seguridad cuándo hay que deshollinar la chimenea, presta atención a estas señales:

  • La habitación se llena de humo al encender el fuego. Esto sucede en chimeneas obstruidas o bloqueadas que han perdido eficacia y hacen que el humo vuelva a la habitación tras encenderse.
  • Hay mal olor cuando no utilizas la chimenea. Estos olores son probablemente causados por la acumulación de creosota durante demasiado tiempo, y suponen un riesgo importante de incendio. Si esto sucede, asegúrate de llamar a un profesional.
  • Hay depósitos de creosota que puedes ver fácilmente o incluso extraer parte de ellos metiendo la mano en la chimenea.
  • Cae hollín en la chimenea de manera habitual. El hollín puede acumularse por toda la chimenea y desprenderse por el viento u otros residuos, lo que empeora los bloqueos del aire.
  • El fuego arde mal o tarda en encenderse. Esto es señal de que la chimenea está obstruida y no hay flujo de aire suficiente para mantener o prender el fuego, además de que los gases de escape quedan atrapados.
  • Hay signos de presencia de animales como pájaros o roedores que pueden anidar en la chimenea o dejar excrementos y escombros. Los nidos más grandes pueden bloquear los conductos por completo, haciendo que los gases escapen hacia el interior de la habitación.

Si no sabes cómo deshollinar una chimenea, sigue los siguientes pasos:

  1. Preparación. Hazte con un cepillo que se adapte al tamaño de tu chimenea, con barras de extensión, telas o lonas, una aspiradora, linterna, gafas protectoras y una mascarilla contra el polvo. Coloca las lonas alrededor de la chimenea para que caiga en ellas el hollín y los residuos. Retira los muebles cercanos para evitar que se dañen. Con la linterna, inspecciona el conducto de humos para identificar acumulaciones de creosota, nidos u otras obstrucciones.
  2. Limpieza. Decide si vas a limpiar desde el tejado (de arriba a abajo) o desde el interior de la casa (de abajo a arriba). El primer método es menos sucio, pero necesitas acceso al tejado. Cepilla el conducto de humos con el cepillo y las varillas extensoras hasta que las paredes estén limpias. Aspira los escombros, el hollín y los restos que han caído al suelo.
  3. Tras la limpieza. Revisa que no queda ningún resto y asegúrate de que el conducto de humos y el regulador de tiro estén limpios.

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Otros trucos para limpiar el cristal de la chimenea

Además de la limpieza tradicional con agua y jabón o con agua y vinagre, existen otros trucos para limpiar el cristal de la chimenea que te encantará conocer.

  • Limpieza con ceniza. Sí, aunque parezca mentira, una de las maneras de limpiar el cristal de la chimenea es utilizando la ceniza que encontrarás en la propia bandeja. Coge un puñado y mézclala con agua hasta que se forme una pasta espesa. Después, frota el cristal con movimientos circulares con un paño de microfibra que no forme pelusa. Por último, retira la pasta con un paño húmedo o papel de periódico y seca con papel de cocina. ¡Como nuevo!
  • Limpieza con productos caseros. Si te encanta usar los remedios caseros para todo, esto te va a encantar. Haz una mezcla con estos ingredientes: dos cucharadas soperas de bicarbonato sódico, una cucharada de amoniaco, una cucharada de alcohol, una cucharada de vinagre blanco, unas gotas de detergente lavavajillas y un poco de agua. Extiende la mezcla sobre el cristal con una esponja y después aclara con agua y seca con papel de cocina.
  • Limpiar con limpiacristales o limpiador para horno. Pulveriza uno de estos productos sobre el cristal y simplemente sigue las instrucciones que sugiere el fabricante. El limpiacristales puede retirarse inmediatamente con papel de cocina, mientras que el limpiador de hornos debes dejarlo actuar unos minutos, después retirarlo con una esponja húmeda y finalmente secarlo con papel de cocina.
  • Limpiadora de vapor. Es la solución más cara, pero también la que mejor funciona. Las máquinas de vapor limpian y eliminan toda la suciedad del cristal y también pueden servirte para limpiar el interior de la chimenea.

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