Consumo responsable y sostenible: ¿Qué es y cómo aplicarlo?

Cada vez son más las personas que toman conciencia de su impacto en el planeta y en nuestra salud al comprar productos y contratar servicios. Además, organismos y empresas incorporan políticas que favorecen la producción sostenible.

Si te interesa este movimiento y quieres saber qué es el consumo responsable, sus características y cómo puedes incorporar hábitos de consumo responsable, ¡sigue leyendo!

¿Qué es el consumo responsable?

Podríamos definirlo de distintas maneras, pero en esencia la clave del consumo responsable está en la decisión de consumir productos o servicios en cuya producción se reduzca todo lo posible el impacto en el medio ambiente.

Consumir responsablemente significa que quien consume o compra tiene en cuenta el impacto medioambiental durante todo el ciclo de vida del producto y se informa del origen del mismo, de las prácticas y materias primas que se han utilizado para producirlo, del transporte desde su origen hasta su destino, entre muchas otras cosas.

Un consumidor responsable, además, no sólo tiene en cuenta cómo afecta su consumo al medio ambiente, sino también a nivel social y económico interesándose, por ejemplo, por el tipo de mano de obra que se emplea o las condiciones laborales de quienes lo producen.

Aunque consumir responsablemente puede parecer restrictivo al principio, lo cierto es que se trata de una práctica que, una vez integrada, se convierte en un placer para quien la lleva a cabo y deja de ser un esfuerzo.

Por qué es importante el consumo responsable

Un consumo responsable contribuye al desarrollo sostenible y a la creación de una sociedad no sólo más respetuosa con las personas y el entorno, sino también una sociedad más sana y, en última instancia, más satisfecha.

Un buen ejemplo de consumidor responsable elige productos respetuosos con el medio ambiente teniendo en cuenta su poder para reducir la huella de carbono y contribuir al cuidado del planeta y la preservación de los recursos naturales.

Tanta es la importancia de consumir responsablemente que Naciones Unidas lo incluyó como uno de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 12). Por tanto, gobiernos, instituciones, organismos internacionales, empresas y consumidores empiezan a asumir la responsabilidad que tienen en el medio ambiente y el planeta, y surge legislación y garantías que aseguran que los consumidores reciban información suficiente para tomar sus decisiones de consumo.

Por ejemplo, en España el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 anunció la tramitación de una Ley de Consumo Sostenible que, entre otras cosas, perseguirá el greenwashing en la empresa. En Francia, la ley AGEC (Antiresiduos por una Economía Circular) obliga a los fabricantes de determinados productos a indicar el grado de reparabilidad en caso de avería, con el fin de promover la compra de productos fácilmente reparables.

Además, el 15 de marzo de cada año se celebra el Día del Consumo Responsable, una jornada destinada a concienciar sobre la importancia de adoptar prácticas sostenibles en nuestra vida cotidiana. Esta fecha busca fomentar una reflexión sobre el impacto que tienen nuestras decisiones de compra y uso de recursos, como la energía, el agua y los alimentos, en el planeta y en la sociedad.

Características y beneficios del consumo responsable

Son muchos los beneficios del consumo responsable y sostenible, y no solo para el planeta, sino también para ti.

  • El primer beneficio en el que pensamos al hablar de consumo responsable es el medioambiental, reflejado en la reducción de las emisiones de gases contaminantes, la protección de los recursos naturales y la menor producción de residuos. Sólo por este motivo ya deberíamos apostar por mantener hábitos de consumo responsable.
  • También existen beneficios sociales. Los consumidores tenemos un gran poder para cambiar la sociedad con nuestras elecciones de compra. Por eso, cuantas más personas demanden que se amplíe la oferta de productos y servicios respetuosos con el medio ambiente y con los trabajadores, más posibilidades hay de que las empresas escuchen sus demandas. La creación de un movimiento cívico de compra responsable ayuda a que el mensaje trascienda y aparezcan nuevas marcas y productos sostenibles, algo que, poco a poco, se deja ver y confirma que no se trata de un movimiento efímero, sino que el consumo responsable gana adeptos y crecerá aún más en el futuro.
  • Los beneficios económicos están relacionados con unas decisiones de compra que se alejan del consumismo y el capitalismo imperantes y eligen de forma controlada, escogiendo bienes duraderos y acordes con lo que de verdad necesitamos. Aunque el gasto inicial sea superior, el consumo responsable impacta de forma positiva en nuestra economía, porque los productos duran más y se retrasan los gastos de sustitución. Además, al optar por bienes locales o regionales, se impulsa la economía de la zona y favorece la creación de puestos de trabajo que no se deslocalizan.
  • Consumir responsablemente también aporta beneficios personales, sobre todo en nuestra salud. Nuestra dieta se vuelve más sana y equilibrada, eliminamos tóxicos, pesticidas y químicos añadidos y evitamos productos adictivos e industriales con pocos nutrientes.

Hábitos de consumo responsable

Adquirir hábitos de consumo responsable es sencillo y está al alcance de prácticamente cualquier persona. Si te preguntas en qué consiste el consumo responsable y cómo empezar a practicarlo, aquí tienes algunas pistas:

  • La primera es la base de todo consumo sostenible: compra con moderación en cualquier ámbito. ¿Necesitas todo lo que compras? ¿Cuántos pantalones vaqueros tienes? ¿Y cuántos pares de zapatos? Hazte preguntas antes de sacar la tarjeta de crédito y busca alternativas, como comprar productos de segunda mano o reparar los que ya tienes.
  • Elige productos locales en la medida de lo posible, para evitar que lo que compres tenga que ser transportado. En la era digital es difícil, ¡pero no imposible! Antes de comprar algo online, piensa realmente si lo necesitas y si no existe una alternativa producida cerca de tu zona. Por ejemplo, compra fruta y verdura de productores locales y de temporada.
  • El consumo responsable de energía también juega un papel fundamental, y está basado en hábitos muy fáciles de adquirir. Apaga las luces cuando salgas de una habitación, lava la ropa con el programa ecológico, instala un termostato programable en tu calefacción, instala bombillas LED, seca la ropa al sol en lugar de en secadora si es posible, prioriza el cocinado en microondas en lugar de en horno… ¡Hay muchísimas maneras de reducir el consumo de energía sin perder comodidad ni calidad de vida!
  • No debemos olvidar el consumo responsable del agua. Este es clave para reducir el desperdicio y garantizar la disponibilidad de este recurso en el futuro. Pequeños cambios en las actividades diarias pueden marcar una gran diferencia, como cerrar el grifo mientras nos cepillamos los dientes, tomar duchas más cortas en lugar de baños, y utilizar la lavadora y el lavavajillas solo con cargas completas. Reparar fugas de grifos y tuberías de inmediato también es crucial, ya que una gota constante puede desperdiciar litros de agua a diario. Además, instalar dispositivos ahorradores, como cabezales de ducha de bajo flujo o inodoros de doble descarga, ayuda a reducir el consumo sin sacrificar comodidad. Este consumo responsable del agua no solo protege el medio ambiente, sino que también contribuye a ahorrar en la factura.
  • Prioriza a marcas y productores que comparten valores de sostenibilidad contigo y que toman acción al respecto. Por ejemplo, a la hora de comprar vehículos, electrodomésticos o tecnología, elige marcas que faciliten la disponibilidad de piezas para repararlos cuando se rompan. Elige productos con certificación ecológica, hechos con materiales reciclados y eficientes.

Ejemplos de consumo irresponsable

Seguro que en tu círculo de familiares, amigos o conocidos hay personas que ejemplifican el consumo irresponsable. Son esas que compran sin medida, que necesitan ir a la moda, que se cansan enseguida de los productos nuevos que adquieren y a las que no les importa comprar cosas producidas al otro lado del mundo.

Los ejemplos de consumo irresponsable van desde tomar comida basura hasta comprar compulsivamente productos que no se necesitan. Además, este tipo de consumismo no sólo se ve en centros comerciales o comercios online, sino también en decisiones domésticas, como en el mal uso de los electrodomésticos o en el uso excesivo de calefacción o aire acondicionado.

Ahora que sabes qué es el consumo responsable y cómo ejercerlo, nos encanta decirte que en Habitat Inmobiliaria apostamos por viviendas que incorporan sistemas eficientes y tratan de reducir al máximo su impacto en el entorno.

En Habitat Inmobiliaria, uno de nuestros pilares fundamentales es el compromiso con el desarrollo y consumo sostenible. Por esta razón, hemos sido destacados en 2024 como líderes globales en los rankings de Sustainalytics por nuestra sobresaliente gestión en áreas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Este reconocimiento refuerza nuestro enfoque eco-friendly, que se refleja en todas nuestras promociones, por ejemplo, apostando por griferías y sanitarios de bajo consumo.

Asimismo, al explorar nuestras promociones de obra nueva, notarás que todas cuentan con la certificación Spatium, la cual asegura que se cumplen estrictos criterios de salud, bienestar y seguridad en cada fase del proceso de construcción, ofreciendo así un entorno de vida seguro y óptimo para nuestros residentes.

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